Trajeron como principal equipaje sus valores: el trabajo arduo, el ingenio para los negocios, el ahorro y la capacidad de adaptarse a los cambios.

EMPRENDEDORES Y GENERADORES DE PROGRESO

Los libaneses hicieron algunas de sus primeras inversiones no comerciales en la compra de tierras agrícolas. Labraron fortuna cultivando arroz, frutas y algunos productos de exportación. Los tres primeros agricultores de Guayaquil fueron Juan Dumani, Moisés Mohauad y Emilio Isaías.

En 1957 el Gobierno aumentó los impuestos aduaneros a las telas importadas afectando la rentabilidad del negocio. Lutfallah Kozhaya, su esposa y su hermano Emilio decidieran entonces crear la primera fábrica de telas con maquinaria inglesa en 1953: la “Fábrica Textil San Antonio”, reconocida como la primera industria productora de Guayaquil.

Más tarde, en agosto de 1969, el mismo grupo familiar Koshaya (Isaías) creó la primera empresa de fundición de acero, la “Fundamental Industries S.A.” FISA, que fabricaba componentes para maquinaria textil. Luego comenzó a producir tinas de baño esmaltadas y otros accesorios para el hogar.

En los setenta, la nueva industria de la comunicación se proyectaba con mucho futuro. La familia Isaías invirtió en cinco estaciones de radio, dos canales de televisión y el primer periódico vespertino de Guayaquil, “La Razón”. Los Antón compraron radio “La Prensa” y adquirieron el segundo periódico más importante del país, “El Telégrafo”, en 1986.

Posteriormente, la familia Antón hizo inversiones en el negocio de bienes raíces. Para 1980, José Antón había desarrollado el UniCentro y el UniHotel. Este fue el primer complejo comercial de este tipo en Ecuador. José Antón introdujo los primeros productos plásticos manufacturados con “Plásticos Industriales C.A.”, la más importante industria plástica del país hasta nuestros días. Otro emprendedor libanés, Edmundo Kronfle Abud, invirtió en la fábrica de helados más exitosa del país en su momento, Oso polar, que importaba y exportaba a la vez productos lácteos.

LOS LIBANESES Y SU VISIÓN EN LAS FINANZAS Y LA BANCA

Acorde a la tendencia mundial de entonces, los libaneses realizaron los primeros emprendimientos en banca hacia finales de los años 50. Miguel Dumani abrió una agencia de inversiones privadas, “la Financiera Ecuatoriana de Mandato y Crédito”.

La familia Isaías compró La Filantrópica luego llamado Filanbanco, y mediante la modernización de sus servicios en los años 60, llegó a ser uno de los mayores bancos del país. Por su parte, los Antón compraron el Banco Sociedad General. Los libaneses también tenían presencia en el Banco del Azuay, Banco del Austro y Banco del Pichincha.

LA NUEVA GENERACIÓN DE EMPRENDEDORES LIBANESES

La segunda generación de libaneses en Ecuador, ingresó en diferentes profesiones como arquitectura, economía, leyes, psicología, ciencias industriales y medicina. Los ingenieros civiles Raymond Raad y Rodolfo y Pablo Baquerizo Nazur diseñaron y construyeron “La Alborada”, una gran unidad habitacional urbana en Guayaquil, la primera en construirse para la clase media.

En los años 60, el ingeniero René Bucaram trabajó en sitios de exploración de petróleo en el Oriente, y en 1978 se convirtió en gerente del Consorcio CEPE-TEXACO y en asistente del vicepresidente de la TEXACO para América Latina. En los años 70 los libaneses se atrevieron a invertir en otros campos como en minería, químicos, farmacéuticos, plásticos, procesamiento de alimentos y otras empresas. Representaron a la General Motors, eran accionistas del Diario Hoy.

Invirtieron también en haciendas al sur de Quito, cerca de Machachi y de Ibarra y en sus fincas de Santo Domingo sembraron palma africana importada y producían aceite. En los años 80 estaban en todas la ramas de la industria textil en Quito y para 1990 los libaneses ostentaban posiciones de liderazgo en el comercio, la industria, empresas de servicios, los medios de comunicación y la banca.

Otra familia muy reconocida en la sierra ecuatoriana es la familia Eljuri. Los tres abuelos, Gabriel Eljuri Haddaty, Wadith Antón y Judith Iza eran libaneses cristianos maronitas y migraron al Ecuador huyendo de la persecución musulmana a principios de 1900. De todas las empresas que se fundaron en el Ecuador desde 1925, la más sobresaliente por su crecimiento en los siguientes setenta años es la de la familia Eljuri, liderada por Juan Eljuri. En la actualidad, el Grupo Eljuri es uno de los grupos económicos más sólidos del país con operaciones exitosas en el sector industrial, comercial y empresarial.

LA FAMILIA ISAÍAS: 100 AÑOS DE TRAYECTORIA

Emilio Isaías (Kozhaya Abi-Hana) 1892-1971, originario de Sequiet Eljait en los montes occidentales del Líbano, llegó a Guayaquil en 1912 tras un largo viaje de tres meses y con apenas 19 años de edad. Su plan inicial en el Ecuador era visitar a algunos familiares y luego emprender rumbo hacia Brasil, donde pensaba radicarse, no obstante parientes y amigos libaneses como Antonio Hanna Tanús le convencieron de quedarse en el país.

Empezó como trabajador agrícola y luego a lomo de burro o canoa recorrió con su mercadería las haciendas ribereñas de la cuenca del río Guayas, mercadeando y haciendo amistades. En el trato personal con la gente comprendió el valor de la venta a crédito en base a la confianza y la palabra empeñada, fuente inspiradora de su éxito futuro. El siguiente paso fue comerciar cacao y abrir una tienda en Catarama. En 1918 se casó con Ramsa Barket, una “hermosa mujer de tez blanca, ojos verdes y linda sonrisa” con quien tuvo ocho hijos: Juan, Estéfano, Pedro, Alfredo, Nahim, Enrique, Emilio, Julieta y América. Hombre hogareño y trabajador a la vez, fue exitoso en el comercio textil y pionero en la industria textil ecuatoriana.

A mediados de siglo XX, la nueva generación de los Isaías, empezaron a participar activamente en los negocios de su padre, acorde a los valores libaneses de crecer y progresar en familia. En 1951, con Estéfano, Alfredo y Enrique Emilio, se consolidó la compañía EICA y en 1958 Pedro fundó la fábrica de colas Canadá Dry. En el Ingenio azucarero AZTRA, Alfredo era quien la llevó adelante. Luego, con visión emprendedora única, Pedro adquirió la totalidad de las acciones del Banco La Filantrópica, el que más adelante lo convertirían en el Filanbanco, el banco más sólido y solvente del siglo pasado.

La década de los sesenta fue trágica para la familia porque murieron Pedro en un accidente aviatorio, Enrique Emilio murió también en un asalto y Estéfano en un accidente automovilístico.

Con la fuerza familiar sobreviviente, los emprendimientos de los Isaías no declinaron sino que mas bien crecieron, en especial en el ámbito de los medios de comunicación. Así nació TC Televisión, Gamavisión, Diario Hoy y algunas radioemisoras. Trajeron al país nuevas tecnologías y fueron pioneros en la televisión por cable, en telefonía celular, Internet y otros avances tecnológicos. El grupo Isaías abrió inversiones en varios espacios del comercio, la industria, la agroindustria y las finanzas con inversiones en piladoras, molinos de harina, industria gráfica, petrolera, textil, cartonera, papelera, de alimentos, cervecera, azucarera, en compañías de seguros, en el negocio inmobiliario, en vialidad y en servicios bancarios y de tarjetas de crédito.

En 1985, Nahim Isaías fue secuestrado la noche del 7 de agosto por grupos subversivos ecuatorianos y colombianos y murió en el operativo de rescate. Roberto Isaías Dassum, hijo de Estéfano, tomó entonces la posta de las empresas del boyante Grupo Isaías. Su padre y su abuelo le habían enseñado a trabajar fervientemente desde niño. Junto a su hermano William, convirtieron al Filanbanco en el mayor banco ecuatoriano y uno de los más vanguardistas de la región.

Durante los años 90, Roberto Isaías traspasó fronteras y llevó al Republic National Bank a ser el banco más grande de Miami con un manejo financiero impecable.