Somos ciudadanos ecuatorianos sobresalientes, orgullosos de nuestras contribuciones, orgullosos de nuestros antepasados, y orgullosos de nuestros hijos nacidos en América.

HERENCIA Y CULTURA

En los años treinta, prolíficos escritores libaneses-ecuatorianos, demostraron que la cultura puede ir más allá de los negocios. En los años cuarenta, el Club Árabe de Quito publicó la revista “Oasis”. Su editor fue Jorge E. Adoum y su interés estaba centrado en la filosofía religiosa y en la francomasonería.

“La Nueva Semilla” de Henry Raad, publicada en 1986 se creó como una retrospectiva del pasado y el presente de los inmigrantes libaneses y de lo que podían avizorar como su futuro en Guayaquil. Fue montada como obra de teatro y luego representada en la televisión. Sirvió para que libaneses y ecuatorianos unieran aun más sus lazos entre las risas y lágrimas que la historia provocaba. En 2001, Henry Raad presentó su libro “Al Desnudo”, un compendio de todos sus artículos publicados en diario El Telégrafo.

Nicasio Safadi, nacido en el Líbano, puso la letra a una emotiva canción que expresó su despertar al civismo ecuatoriano. La llamó Himno de Guayaquil. Además compuso temas tan representativos como “Guayaquil de mis amores” y muchas otras que destacan en el folklore ecuatoriano.

La segunda y tercera generación de libaneses han destacado en diferentes aspectos del arte como Olga Eljuri Chalela que ha dado a conocer la música montubia costeña en diferentes ciudades, la soprano Astrid Achi, reconocida ecuatoriana que ha viajado por todo el hemisferio americano y Henry Kronfle, poeta que da vida al romance hispano-árabe del siglo XV.

LOS LIBANESES EN QUITO

La colonia libanesa en Quito siempre ha sido más pequeña. Uno de los primeros en llegar a la capital fue Salim Dassum, quien se dedicó al comercio en poblados del norte del país. A diferencia de los libaneses establecidos en Guayaquil, los libaneses en Quito se relacionaron y casaron con ecuatorianas desde el principio.

A nivel de asociaciones, se unieron con los libaneses de Riobamba, Latacunga y, a pesar de las dificultades de comunicación, también con sus compatriotas de Guayaquil.

En 1917 Isaac Aboad inauguró un hotel de primera clase, el Quito Hotel Metropolitano. Otros libaneses que vivían en Quito, a fines de los años veinte eran Demitrio Abu Halob, Bechara Bacach, Camilo y René Becdach, los hermanos Dassum y José Hayek, entre otros. Angel Salomón tenía el almacén “La Argentina” en donde se expendían telas de lana importada. La prosperidad económica de estos pioneros, los introdujo en las páginas de los diarios, pero su vida social era muy reservada y cultivada solo entre libaneses.

En los años veinte, nuevas tendencias en la moda hacían furor en el mundo y los libaneses comenzaron a diversificar sus inversiones. El primer gran paso se dio en 1928, cuando los Salem Dassum abrieron “La Perla del Pacífico”; empresa textil en la que producían medias de punto, ropa interior y otras mercaderías afines para el mercado nacional.

Teófilo Ramadán abrió la fábrica de medias “Fábrica La Industrial de Medias”. Mas adelante, en 1948, Emilio Isaías invirtió en una fábrica de telas en Quito, La “San Vicente” que producía tela de calidad superior a las producidas en el país en ese tiempo.

Una de las mayores contribuciones a la distribución de la cultura árabe-libanesa en Ecuador, fue la revista “Oasis”, su nombre significaba un oasis árabe en el corazón de la capital ecuatoriana. El Dr. Jorge Adoum editó la revista y contribuyó con muchos de los artículos. Entre sus temas se encontraban la poesía, el arte, la arquitectura, la música, historia y filosofía árabe y su influencia en España. Además había artículos sobre el país adoptivo, escritos por ecuatorianos con ancestro árabe. Las ediciones buscaban un balance entre el orgullo del pasado libanés y su nuevo país.

La emisora “La Voz de la Democracia” del libanés Aziz Noé Mucarzel, transmitía el programa “La Hora Árabe” en la cual se leían los artículos de Oasis. Algo importante para ellos, era enseñar a los niños libaneses que no eran “turcos” sino árabes y libaneses.

PEDRO SAAD: UN PIONERO EN EL ACTIVISMO SOCIAL

Pedro Saad nació en 1909 cuando el movimiento obrero ecuatoriano era débil y fragmentado. En tiempos en que cada hijo seguía a su padre en el almacén familiar, Pedro se volvió activista social y llegó a convertirse en el primer líder laboral a nivel nacional.

En 1922, cuando los trabajadores convocaron a una huelga general que paralizó al ciudad, Saad tenía 13 años y fue testigo de las marchas y de la masacre que los militares ordenaron contra los trabajadores, cuyos cuerpos fueron arrojados al río el 15 de noviembre. Luego de graduarse en el Vicente Rocafuerte, Pedro Saad estudió Derecho en la Universidad de Guayaquil. En 1926 fue uno de los fundadores del Partido Socialista y posteriormente militó en el Comunismo Marxista.

Pedro Saad se casó con Isabel Herrería, una compañera ecuatoriana del partido. En 1944 fue elegido Presidente de la Confederación de Trabajadores; en 1952 se convirtió en Secretario General del Partido Comunista y lo fue hasta 1981; en 1959 fue Senador Funcional de los Trabajadores de la Costa en el Congreso Nacional. Murió en 1982.

PROTAGONISTAS EN LA POLÍTICA

Julio Teodoro Salem Gallegos fue el primer descendiente libanés en ser elegido a un cargo público. Fue un activista político de la clase alta. Fue militante, junto a Pedro Saad, y presidente del partido Liberal Radical. Fue también Diputado, Senador, Ministro de Obras Públicas, Gobernador de Chimborazo y Jefe Político de Chimborazo.

Durante el auge bananero de la década de los 50, la población de Guayaquil se disparó alcanzando en 1962, los 507.000 habitantes. Este fue el escenario propicio para el populismo, que se materializó en el partido Concentración de Fuerzas Populares CFP, sobre todo bajo el liderazgo de Assad Bucaram, descendiente de libaneses nacido en Riobamba.

En los años cincuenta Asaad Bucaram ingresa al partido CFP, y poco a poco se identifica con las causas de los más pobres. Hablaba a las masas con gran energía, pero también utilizaba su experiencia de vendedor, para escucharlos y acercarse a ellos. En 1956 ganó al Diputación Alterna y en 1958 ascendió a Diputado del Guayas. Su peculiar estilo lo hizo conocido como “el terrible Don Buca”.

En 1962 ganó la Alcaldía de Guayaquil con el 45% de los votos, pero en 1963 su cargo llegó a su fin cuando los militares derrocaron al presidente Carlos Julio Arosemena y declararon la dictadura. Ganó nuevamente la alcaldía en 1967 con el 58% de los votos dejando claro su liderazgo entre la creciente clase baja de campesinos migrantes que llegaban a Guayaquil. En 1970 fue elegido Prefecto Provincial

Varias veces estuvo a punto de ser elegido Presidente de la República pero las élites de la costa, hicieron lo imposible por evitarlo y consiguieron bloquear su camino a Carondelet. No obstante, en el retorno a la democracia a fines de los 80, logró una alianza entre el CFP y la Democracia Popular (DP), para lanzar a la Presidencia a su candidato Jaime Roldós Aguilera, abogado guayaquileño casado con Martha Bucaram Ortiz, sobrina de Assad.

Roldós ganó, pero se separó de la tutela de Assad Bucaram. Roldós ubicó a su cuñado, el joven Abdalá Bucaram Ortiz en la Intendencia de Guayaquil, donde comenzó su carrera política emulando las actitudes de su tío Assad hasta finalmente convertirse en su heredero político. Abdalá inició así su carrera política que siguió con su llegada a la Alcaldía de Guayaquil en 1984, y en 1996 a la Presidencia de la República. Su paso por el Palacio de Carondelet fue corto; posesionado el 10 de agosto de 1996 y destituido el 7 de febrero de 1997 por el Congreso Nacional, arguyendo una supuesta incapacidad mental. Estuvo al mando del país por aproximadamente seis meses.

Jacobo Bucaram Ortiz, hermano de Abdalá Bucaram Ortiz, fue diputado en varias ocasiones, Vicepresidente del Congreso Nacional en 1992, Consejero de la provincia del Guayas, Alcalde de Milagro y candidato presidencial.

Averroes Bucaram, hijo de Asaad, fue Presidente del Congreso Nacional en dos ocasiones, en 1986 y en 1990. Elsa Bucaram Ortiz, fue elegida Alcaldesa de Guayaquil en 1988, la primera mujer en ese cargo. Estuvo en el cargo hasta 1991. Abdalá Bucaram Pulley, hijo de Abdalá Bucaram Ortiz, es un joven político que se proyecta generando espectativas con un proyecto al que llama “La nueva era”. Bucaram Pulley es en la actualidad Asambleísta Nacional, cargo al que llegó con una importante votación nacional.

Otros descendientes de libaneses que se destacaron en la política son Alberto Dahik Garzozi, nacido en Guayaquil en 1953. Estudió Economía en la Universidad de Princeton, fue Ministro de Finanzas de 1985 a 1987 y Diputado Nacional de 1988 a 1992. En 1992 fue elegido Vicepresidente de la República en binomio con el ex Presidente Sixto Durán Ballén. En los años noventa tuvo a su cargo el Partido Conservador al cual lo renovó y le dio un fuerte, pero corto impulso.

Jamil Mahuad Witt, nacido en Loja en 1949, estudió en la Universidad de Harvard. En 1986 fue elegido Diputado por la provincia de Pichincha, en 1992 Alcalde de Quito, reelecto en 1996 y en 1998 llegó con el voto mayoritario a ser Presidente de la República, terminando abruptamente su mandato en enero de 2000, debido a la crisis económica que vivió el país y que originó el feriado bancario y el posterior congelamiento de los depósitos de los ahorristas del sistema bancario nacional.

Jaime Nebot Saadi, nacido en Guayaquil en 1946, fue designado Gobernador de la Provincia del Guayas en 1992, en 1990 electo Diputado por la misma provincia. Fue también candidato finalista a la Presidencia de la República en 1992 y 1996, en 1998 Diputado Nacional, y ha sido electo tres veces Alcalde de Guayaquil, la ciudad más grande del país, en los años 2000, 2005 y 2009.

Jimmy Jairala Vallaza, nacido en Guayaquil en 1957, como periodista profesional incursionó en la política en el 2004. Luego como candidato a Alcalde de Guayaquil y luego en 2006 fue electo Diputado Nacional. En el año 2009 ganó una elección como Prefecto Provincial del Guayas.

EL LEGADO LIBANÉS EN EL ECUADOR

Los ecuatorianos en general, señalan al trabajo, la mentalidad abierta y la visión emprendedora, como la clave del éxito de los inmigrantes y descendientes libaneses asentados en el país. Con el tiempo, el trabajo duro y febril de aquellos primeros inmigrantes, fue robustecido por la impaciencia, la ambición y la competitividad demostrada por sus descendientes.

Los ecuatorianos han descubierto en el libanés a un diestro hombre de negocios, con profundo arraigo a la familia, que actúa con valores y responsabilidad social. Como alguien que genera riqueza y empleo y que en la descendencia va asumiendo la identidad del país. Las nuevas generaciones de libaneses, quienes nacieron, crecieron e hicieron un compromiso de vida con esta tierra, sienten por el Ecuador un singular apego y pasión que los hace poner aquí todo ese talento innato que hace más de un siglo emprendió viaje a tierras americanas.

Los libaneses y sus descendientes en el Ecuador nunca recurrieron a la mentalidad de las minorías de considerarse víctimas o sentirse marginados. Este pueblo gregario, siempre salió adelante con dignidad; y con talento e iniciativa, logró acumular legítmias riquezas y crear grandes emprendimientos que han hecho también mas grande al Ecuador.

Oscar Nader, como vocero de los descendientes libaneses de Guayaquil, reveló cómo ellos se veían a sí mismos, cuando les dijo a los compañeros del Club “somos ciudadanos ecuatorianos sobresalientes, orgullosos de nuestras contribuciones, orgullosos de nuestros antepasados, y orgullosos de nuestros hijos nacidos en América”.